Justificación

En el desarrollo de la investigación española sobre Comunicación desde su constitución como campo disciplinar específico, el último cuarto de siglo correspondería a un periodo de maduración, tras una etapa de emergencia del campo iniciada a mediados de los 60 y que cubriría toda la década de los 70, y otra de consolidación en la década siguiente. Desde los primeros años 90 comienzan a manifestarse una serie de circunstancias y tendencias que permiten afirmar el inicio de un nuevo periodo: robustecimiento de la estructura académica en la que se apoya la investigación sobre Comunicación, crecimiento exponencial y diversificación de la comunidad científica, endurecimiento de las condiciones de acceso a la profesionalización docente e investigadora, incremento significativo de la producción científica, entre otras.

Todos estos elementos permiten sostener, en efecto, que la investigación sobre Comunicación ha alcanzado en España un estadio de cierta maduración. Pero el conocimiento que tenemos sobre la situación en este último cuarto de siglo es todavía muy incompleto y, sobre todo, fragmentario. Los estudios sobre el contenido de los trabajos publicados suelen centrarse exclusivamente en los difundidos en revistas especializadas y, por lo general, suelen abarcar periodos temporales cortos, incluso de un único año. Muchos de ellos son, además, trabajos bibliométricos centrados en la denominada productividad científica (evolución del volumen de lo publicado en revistas científicas, autores que publican, autores citados, universidades a las que se adscriben, categorías profesionales, etc.), mientras seguimos teniendo importantes lagunas en el conocimiento de los objetos de estudio, teorías y métodos frecuentados por los investigadores españoles en este campo.

Más aún, no se ha hecho todavía un esfuerzo sistemático en trabajos de tipo evaluativo que nos permitan conocer las orientaciones teórico-metodológicas, las aportaciones y las limitaciones de la investigación española sobre Comunicación realizada en estos 25 años de aparente maduración. Y, en fin, carecemos prácticamente de estudios que vinculen los resultados de la producción científica revelados por este tipo de análisis con las condiciones en las que se produce la investigación y que, por otra parte, aborden el perfil de la comunidad científica de los investigadores sobre Comunicación.