Fundamentos teóricos

Analizar el sistema de la investigación española sobre Comunicación en los últimos 25 años implica atender no sólo la producción científica, sino también las características y estructura de la comunidad científica y las condiciones en las que ésta trabaja. Este planteamiento entronca, de entrada, con la epistemología socio-historicista de Kuhn (1962) y la sociología de la ciencia impulsada por Merton (1973) que, frente a la filosofía lógica de la ciencia de Popper (1934), reclama en el análisis de las disciplinas científicas un papel central para las circunstancias y condiciones socio-históricas e institucionales que afectan a una determinada comunidad científica en un momento histórico dado.

Esta perspectiva se ha visto enriquecida, y sobre todo sistematizada conceptual y metodológicamente, por la teoría de la producción cultural desarrollada por Bourdieu desde la década de los 60, y especialmente sus reflexiones sobre el campo científico (1966, 1975, 1980, 1984, 1987, 2001). Bourdieu entiende la vida social como estructurada en campos relativamente autónomos pero interdependientes (económico, político, científico, artístico, mediático, religioso, etc.), que concibe como espacios de conflicto en el que los actores concurrentes pugnan, hacia adentro y hacia afuera del campo en el que actúan, por la consecución de un objeto de valor característico o, si se quiere, de un cierto capital. En el caso del campo científico, Bourdieu propone denominar a ese objeto de valor autoridad o competencia científica, una forma del capital social entendida como la “capacidad de hablar y actuar legítimamente (es decir, de manera autorizada y con autoridad) en materia de ciencia que es socialmente reconocida a un determinado agente” (Bourdieu, 1975: 91-92).

De entrada, este planteamiento desdice cualquier consideración irénica, dice Bourdieu (1975: 92), de la comunidad científica, atravesada entonces por luchas de poder e intereses entre grupos internos al propio campo científico (en función, por ejemplo, de orientaciones epistemológicas y formas de concebir la actividad científica), y entre este y los restantes campos sociales en busca de reconocimiento y prestigio. Las disputas en el interior del campo científico (o de un campo disciplinar específico), y los intereses que las alimentan, no deben ser tenidas como exclusivamente epistémicas, sino que se trata de conflictos en los que se pone en juego el poder académico, y también parcelas significativas del poder social.

La consecuencia de esta perspectiva es que el análisis de la producción científica debe abordarse como la resultante de un particular tipo de acción social, la práctica científica, inscrita en un campo determinado que, en cada momento histórico, es el resultado de un particular estado de las relaciones de fuerza objetivadas en instituciones y en disposiciones (o habitus) de sus integrantes, sobre la base de las cuales estos articulan estrategias para la conservación o la transformación del mismo (Bourdieu, 1975: 100; y 1987 [1996: 67 y ss.]). En la perspectiva de la sociología reflexiva de Bourdieu, analizar un campo disciplinar determinado requiere desvelar la relaciones de fuerza que explican las opciones que sigue o ha seguido la práctica científica en ese campo a lo largo del tiempo, y que permiten comprender sus derivas, opciones y características.

Eso exige, de un lado, incorporar al análisis a la propia comunidad científica, para dilucidar su estructura (quiénes son, con qué perfiles formativos y académicos, con cuáles orientaciones epistemológicas, segmentadas en qué grupos, instaurando qué tipo de relaciones entre ellos, etc.) y el habitus que la caracteriza (o los habitus). Y, de otro, dar cuenta del particular contexto institucional en el que se ejerce aquella práctica para poner de manifiesto, entre otros elementos, los modos y vías seguidas en la institucionalización y consolidación académica de una disciplina científica; los dispositivos para la formación y socialización académica en el campo; los mecanismos y requisitos institucionales para el acceso a la comunidad científica; las reglas que gobiernan las recompensas y el prestigio en el campo; las estrategias para la adquisición de poder y reconocimiento científico y social, etc.

Bibliografía citada

BOURDIEU, P. (1966): Campo intelectual y proyecto creador. En Campo de poder, campo intelectual. Itinerario de un concepto. Buenos Aires: Montressor, 2002, pp. 9-50.

  • (1975): La spécificité du champ scientifique et les conditions sociales du progrès de la raison, Sociologie et sociétés, 7 (1): 91-118.
  • (1980): Algunas propiedades de los campos. En Campo de poder, campo intelectual. Itinerario de un concepto. Buenos Aires: Montressor, 2002, pp. 119-126.
  • (1984): Homo academicus. Buenos Aires/Madrid: Siglo XXI, 2008.
  • (1987): Cosas dichas. Barcelona: Anagrama, 1996.
  • (2001): El oficio de científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad. Barcelona: Anagrama, 2003.

KUHN, T. S. (1962): La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de Cultura Económica, 1971.

MERTON. R. K. (1973). The sociology of science: Theoretical and empirical investigations. Chicago: Chicago University Press.

POPPER, K. R. (1934): La lógica de la investigación científica. Madrid: Tecnos, 1962.